El frío extremo y la contaminación atmosférica pueden aumentar las crisis

Un estudio de diez años de duración realizado en la provincia de Lleida indica que las temperaturas muy bajas y las altas concentraciones de NO₂ están relacionadas con un aumento de los ingresos hospitalarios por convulsiones

Una investigación realizada en Lleida ha identificado una relación significativa entre factores ambientales -como la temperatura y la contaminación por dióxido de nitrógeno (NO₂) - y la frecuencia de ingresos hospitalarios por crisis epilépticas durante un periodo de diez años (2010-2019) en la provincia de Lleida. El estudio, publicado recientemente en Frontiers in Public Health, aporta evidencia epidemiológica que refuerza la necesidad de incluir indicadores ambientales en el estudio y la prevención de las crisis epilépticas.

La epilepsia es un trastorno neurológico crónico que afecta a decenas de millones de personas en todo el mundo y se caracteriza por crisis recurrentes debidas a descargas neuronales anormales. Si bien las causas subyacentes de la epilepsia son diversas, existe un creciente interés científico por cómo los factores externos no genéticos, como el clima y la calidad del aire, pueden influir en su manifestación clínica. El análisis incluye 4755 ingresos hospitalarios por crisis epilépticas registrados en Lleida durante una década, y los relaciona con registros diarios de variables meteorológicas y contaminantes atmosféricos.

Los resultados muestran que las temperaturas muy bajas (por debajo del percentil 2,5 de la serie) y las concentraciones elevadas de NO₂ (por encima del percentil 99) se asocian con un aumento de hasta el 40-42 % en el riesgo relativo de sufrir ataques epilépticos, incluso después de ajustar las tendencias estacionales y otros factores de confusión.

El equipo de investigación está formado por investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Lleida (IRBLleida) y de la Universidad de Lleida (UdL). El estudio emplea modelos estadísticos avanzados para captar el efecto inmediato y cualquier posible retraso en el impacto de la exposición ambiental en los ingresos hospitalarios. Esto permite identificar patrones subyacentes en la relación entre las condiciones ambientales y las crisis neurológicas.
«Estos resultados sugieren que, más allá de los factores clínicos tradicionales, los cambios en el clima y los niveles de contaminación atmosférica podrían actuar como desencadenantes de las crisis epilépticas y, por lo tanto, deberían tenerse en cuenta tanto en la investigación como en las estrategias de salud pública para las poblaciones vulnerables», explica la primera autora del artículo e investigadora del grupo ERLab, investigación en urgencias y emergencias, Cecilia Llobet. Los investigadores también piden que se realicen estudios adicionales para comprender los mecanismos fisiopatológicos subyacentes y evaluar medidas preventivas que puedan mitigar estos efectos ambientales.

Artículo: Llobet C, Martinez-Alonso M, Justribó E, Ortet J, Yuguero O. Seizures, climate and pollution: is there evidence of an association? Front Public Health. 2025 Nov 13;13:1708538. doi: 10.3389/fpubh.2025.1708538. PMID: 41323586; PMCID: PMC12658456.

Grupo de investigación, ERLab, investigación en urgencias y emergencias